No ocupa lugar.

Ser cultos para ser libres. Esa es la frase que esbozaba el toldo de una pequeña y antigua librería, con mucho encanto, en la calle Bailén, justo en frente de la catedral de la Almudena. Digo esbozaba, porque ya no hay rastro de toldo alguno, ni siquiera el escaparate hace alusión a que alguna vez haya contenido libros. Es posible que en su lugar hayan puesto un gastrobar, una coctelería especializada en gin tonics o alguno de esos negocios “eco” que tanto se llevan ahora.

No es raro advertir cómo los establecimientos oriundos y tradicionales, dan paso a nuevas ideas cargadas de innovación aunque, si me lo permiten, denotan cierta nostalgia por lo antiguo.

Sin embargo, en esta ocasión, no fue la librería antigua lo que colmaba mi atención cada vez que pasaba por allí; sino más bien la frase que contenía su toldo. Escrito en letras mayúsculas, de color negro sobre una rasgada y antigua tela rosada, que no me dejaba indiferente cada vez que la miraba. O, más bien, me miraba ella a mí.

Esa frase tan sencilla pero tan cargada de significado. Una frase que reclama atención, que incita a pensar. Una frase reivindicativa, repleta de deseos, que te pregunta y te responde al mismo tiempo. Una frase que pide a gritos que la escuches.

No sé por qué, muchas veces una sencilla mirada, una frase, un gesto, un momento, pueden decirnos mucho más de lo que podemos siquiera imaginar. Y eso he de reconocer que me encanta. Quizás ofrece una predisposición a encontrar, no lo dudo, pero te hace mantenerte expectante a descubrir qué puede ofrecerte cada día.

Lo sutil siempre me ha parecido que tiene cierto encanto frente a lo evidente. La sutileza permite abrir la puerta de la imaginación. No nos invade, sino que nos invita con suma delicadeza.

Precisamente, esa frase despertaba algo en mí que me incitaba a la reflexión cada vez que me topaba con ella. Cinco palabras que explican, desarrollan y dan sentido a tan sólo dos. Delicado a la vez que increíblemente trascendente.

Cultura y libertad. Dos sustantivos que no dejan lugar a la indiferencia. Dos sustantivos relacionados mediante una simbiosis.

El saber más nos ayuda a crecer, a madurar, a observar una misma escena desde distintos puntos de vista. El conocimiento nos ofrece un enorme abanico de posibilidades, nos descubre una realidad. Nos permite valorar desde la objetividad. Nos da conciencia para pensar y decidir. Nos otorga una mirada propia que impide que otros influyan en nuestras decisiones.

Nos ayuda a forjar nuestra propia opinión y criterio. Nos permite tener voluntad. Decidir por nosotros mismos. Nos ayuda a no conformarnos y a luchar por un mundo mejor. Nos impide que nos moldeen como a marionetas a merced del viento. Nos da la opción de descubrir, de conocer y de valorar.

Nos hace más humanos y más libres. Nos hace sentir y latir con más fuerza. Contribuye a forjar nuestra personalidad haciéndonos únicos, irrepetibles.

El saber nos hace diferentes, nos permite elegir lo que queremos y lo que no, nos saca de nuestro mundo de cuatro paredes, impulsándonos a entrar en contacto con el resto y haciéndonos actores del mundo y no meros espectadores.

Siempre he pensado que la ignorancia, por no querer aprender, es uno de los grandes males que existen. La ignorancia nos ciega, nos pone una máscara y nos hace creer que no hay más, mientras el mundo sigue girando a nuestro alrededor.

El acceso a la educación, a los libros, a la historia, la geografía, las diferentes culturas, el arte, la música nos permite conocer. Saber. Experimentar. Comprender. Poner nombre y apellidos. El conocimiento elimina barreras.

Saber es un regalo y la educación la base de una sociedad, la que nos configura y da verdadera libertad. La que pone las cartas sobre la mesa y nos permite elegir lo que prefiramos bajo nuestro propio criterio.

Por eso hoy, no puedo sino estar agradecida por todo lo que he tenido a mi alcance para aprender, para saber más, para tratar de entender mejor el mundo y para elegir cómo quiero formar parte de él. Para poder decidir lo que quiero para mi vida, lo que verdaderamente quiero en mi vida. Para aprender a vivir.

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Porque, verdaderamente, las barreras  tan sólo se las pone uno mismo.

 

by MdeMartina

Foto: vía Pinterest

 

 

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4 thoughts on “No ocupa lugar.

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