Remitente.

Querida yo del presente,

Espero que vivas con intensidad, que cada segundo vivas del modo que verdaderamente quieres, que no dejes las cosas para más tarde. Se feliz aquí y ahora. Sé consecuente con cada uno de tus actos, pero no reprimas tus impulsos. Si sientes que debes hacer algo, hazlo, porque el mundo seguirá girando mientras tú te paras a contemplarlo.

No dejes de luchar por lo que verdaderamente te hace feliz, por lo que merece la pena. Entrégate y déjate la piel en lo que te mueve el corazón. No des nunca las cosas por sentado, no des nada por hecho, sé parte activa de tu vida, no dejes que las cosas se resuelvan por sí mismas, pelea por lo que quieres, no te resignes.

No dejes nunca de amar, es lo mejor que tenemos cada uno de nosotros, no atrofies nunca tu capacidad de amar. Hazlo sin medida, pero no te conformes con un amor a cualquier precio. Quiere y cuídate, porque pocos lo harán si no lo haces tú primero.

Aléjate de lo que no te llena, de lo que no te hace crecer. No actúes para olvidar, no trates de buscarte perdiéndote. Porque lo que verdaderamente te importa y te hace latir, siempre vuelve a ti.

Cambia todo lo que no te gusta de tu vida, no tengas miedo, porque todo acaba mereciendo la pena por vivir la vida que verdaderamente deseas.

Que nunca pueda contigo la tristeza, ni la desgana, ni la angustia, ni la desesperación, tan sólo desean que te apartes de ti misma. No desaproveches ni un sólo minuto de vida.  No desperdicies tu presente, cada día es una nueva oportunidad. No dejes que el conformismo y la mediocridad se apoderen de tu vida. Sé lo que verdaderamente quieres ser.

Cuida a los que te quieren de verdad, a los que están en lo bueno y en lo malo. A los que te cogen de la mano cada vez que tus ojos no pueden contener las lágrimas. Aléjate de los que pretendan hacerte olvidar tu yo, de los que alientan tu vacío y anulan tu verdadero interior. No te confundas creyendo que una juerga soluciona los problemas de tu vida, porque el problema es refugiarte en esa juerga huyendo de tu realidad.

Vive, pero no pierdas la vida. Haz cosas que te den vida, que te hagan brillar, que te hagan volar y llegar alto, pero no te confundas con los falsos picos de felicidad, porque tan sólo te acaban conduciendo a un precipicio.

No juzgues, ni guardes nunca rencor, no dudes nunca en perdonar, pero no te permitas tropezar sobre las mismas piedras. Haz que cada herida sirva para levantarte con más fuerza.

No te regocijes en tus errores, déjate enseñar por cada uno de ellos, deja que te hablen, pero deja de escucharlos cuando no tienen nada nuevo que decirte.

Actúa siempre de corazón y no te arrepientas nunca de hacerlo. Es el amor lo que verdaderamente mueve el mundo, no dejes que nunca éste pare porque tú no hayas amado lo suficiente.

No tengas miedo a sentir, ni a decir lo que piensas. No dejes para más tarde lo que deseas con todas tus fuerzas en este preciso instante.

Pero, sobre todo, comprende que el amor no es sólo un sentimiento, sino una decisión. Atrévete a arriesgarlo todo. A apostarlo todo a una sola casilla. No diversifiques, no apuestes a medias. Dalo todo por todo. Deja que el amor siempre sea tu prioridad, como siempre lo has hecho, porque eso será siempre apostar a caballo ganador.

Pero jamás mendigues amor, no trates de que te quieran del modo que necesitas a toda costa, tan sólo déjate querer por quién te quiere de verdad. Lucha, pero no pierdas tu dignidad.

No desperdicies tu presente, haz lo que verdaderamente quieres hacer en cada momento de tu vida, porque no sabes lo que podrá suceder un minuto después. Pero deja que sea tu interior el que mande en ti, nunca tu exterior. No dejes nunca que nadie decida por ti, porque ellos no vivirán tu felicidad, tan sólo lo harás tú.

No te dejes arrastrar por lo caduco, por lo efímero, por la “felicidad” momentánea. Apuesta por una felicidad con letras mayúsculas, por una felicidad que permanezca, por una felicidad con la que te sientas plena, llena, una felicidad que te haga sentirte orgullosa al irte a dormir cada noche.

Ve siempre más allá. Entrégate al máximo a lo que te toca vivir. Con el paso del tiempo, comprenderás que todo ocurre por algo, que todo tiene razón de ser. Pero sé paciente, no hagas culto a la inmediatez, no te conformes con cualquier respuesta a tus preguntas. Porque lo que importa de verdad requiere tiempo. Las grandes cosas de la vida siempre se cocinan a fuego lento.

No vivas a cualquier precio, no te conformes con cualquier modo de vida. Pero, ante todo, no vivas pensando que lo vas a hacer eternamente. Porque comprenderás que el tiempo es un regalo, pero el arte está en dedicarlo en lo que te hace verdaderamente feliz.

Pon todas tus energías en cada una de tus ilusiones, esfuérzate en lo que permanece, en lo que siempre estará ahí. No pretendas que la felicidad llegue a ti como quien hace un pedido a Amazon. La felicidad es una decisión, un modo de vida, una forma de vivir. Es ser consecuente contigo misma en cada una de las facetas de tu vida. Sé valiente, no te permitas ser feliz a medias.

Sé el cambio que quieres ver en el mundo.

#20 Remitente

Con amor, tu yo del futuro.

 

by MdeMartina

Foto: vía Pinterest

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